• Viernes, 22 septiembre 2017

Superhéroes de carne y hueso

Por Adrián García Mendoza

Hace más de ochenta años, en 1933, en la ahora extinta Arena Modelo, se celebró la primera función de lucha libre en territorio mexicano. Desde entonces, los luchadores se instalaron en el gusto de los aficionados, quienes los han dotado con cualidades casi heroicas. Sin embargo, como cualquier héroe, los gladiadores llevan una doble vida. La primera se desarrolla arriba de un cuadrilátero de seis por seis metros, ante la admiración y el reconocimiento de miles de personas. La segunda, que empieza cuando los reflectores se apagan, no es tan conocida y en muchas ocasiones es todavía menos afortunada. Los golpes más fuertes se dan abajo del ring.

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Los personajes de los luchadores son representados en figuras de acción. (Foto: Adrián Mendoza)

 

México, D.F., 28 de noviembre de 2014. La lucha libre es un deporte-espectáculo que cuenta con una considerable popularidad en México. La edición 2013 de la Encuesta Anual de Deportes en México realizada por la encuestadora Consulta Mitofsky reveló que, sin contar menores de edad, uno de cada tres mexicanos ve o está enterado de lo que sucede en el mundo de los encordados. La afición a la lucha es heterogénea, salvo por la marcada diferencia entre el porcentaje de aficionados y aficionadas. La cantidad de seguidores no cambia tanto de un rango de edad a otro ni de una región del país a otra.

 

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Gráfica 1: Aficionados a la lucha libre. Elaboración propia con datos de Consulta Mitofsky.

 

Actualmente se tienen registradas 48 empresas promotoras de lucha libre en México. Las de mayor convocatoria son: Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL), que presenta funciones recurrentes en Ciudad de México y Puebla; Asistencia, Asesoría y Administración (AAA), que funciona como caravana y se mantiene de gira por el interior de la república y Grupo Internacional Wrestling Revolución (IWRG), con sede en Naucalpan, Estado de México.

El mundo del catch, como alguna vez le llamó el semiólogo francés Roland Barthes a la lucha libre, tiene gran demanda a lo largo y ancho de la república mexicana. Para nada resulta increíble que un luchador consolidado tenga que presentarse cinco veces a la semana o que en ocasiones haga más de una aparición el mismo día.  Sin embargo, la idolatría tiene un precio alto.

 

EL CAMINO AL ESTRELLATO

Para que un luchador pueda disfrutar de las mieles de ser una figura reconocida, el camino que debe recorrer está lleno de obstáculos. Mientras forman parte del elenco preliminar, los gladiadores trabajan bajo condiciones completamente desfavorables. Rafael Núñez, mejor conocido como Scorpio Jr., peleador con 29 años en el negocio, habla desde su experiencia.

“Yo empecé en las luchas preliminares, en una primera, una segunda, una tercera; me empecé a ganar mi lugar y llegué a ser estrella en la Empresa Mundial de Lucha Libre. No se gana mucho dinero si no eres estrella. Hay unos que ni ganan, la verdad, o ganan cien pesos (por lucha) por ir a foguearse. Necesitas entrar a las buenas empresas (para que te vaya bien)”.

 

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La Arena Naucalpan, sede de la IWRG (Foto: Adrián García)

En ese sentido, Bibiana Ochoa, que lucha bajo el nombre de Estrellita, concuerda con Scorpio Jr. “Cuando inicié ganaba muy poco dinero. En mis trajes y en trasladarme de un lugar a otro gastaba más de lo que ganaba”. No obstante, según lo que cuenta, el deseo por ganarse un lugar dentro de la lucha hacía que las cuentas quedaran en segundo plano.

A algunos luchadores les resulta conveniente formar parte del elenco de una empresa, pues de esa forma tienen sus garantías (así se les conoce a los salarios en la lucha libre) aseguradas. No obstante, en la mayoría de los casos, la cantidad percibida por el gladiador depende del éxito que haya tenido el evento. Normalmente, el 50 por ciento de las ganancias por taquilla es repartido entre los luchadores que participaron, en porcentajes que dependen del orden en el que las luchas se presentaron. Un luchador que participó en el primer combate percibe una cantidad menor que otro que luchó en la pelea estelar.

Es complicado hacer un cálculo sobre cuánto se puede recaudar en cada evento, pues los precios de las entradas varían radicalmente de una función a otra. Por ejemplo, un lugar en las primeras filas en una función especial en la Arena México cuesta alrededor de 3 mil pesos. Este recinto cuenta con un aforo para 13 mil 737 espectadores, y un evento de este tipo supone un lleno asegurado. No obstante, un boleto en ese mismo asiento para presenciar una función cotidiana cuesta $340; en este tipo de eventos, la cantidad de asistentes es mucho menor.

¿Qué pueden hacer los gladiadores para evitar vivir en una constante incertidumbre con respecto a sus garantías? Volverse independientes; no obstante, la independencia luchística supone otros riesgos.

 

PELIGROSA INDEPENDENCIA

Luchar como independiente tiene sus ventajas, según cuenta Súper Muñeco, luchador con más 30 años de carrera y cuya identidad aún no ha sido revelada. “El independiente maneja sus fechas, decide a dónde ir y si quiere, regala su trabajo. En una empresa no ocurre así porque ahí te mandan y te dicen el sueldo que ganas, te dicen que te van a mandar en un viaje de 24 horas en camión, y si no tienes trabajo, hay que ir”.

Scorpio Jr., por ejemplo, se declara cansado de las empresas. “Uno quiere ser luchador, quiere figurar, pero a veces ya llevas muchos años y ves que no mejora (el escenario). Te llevan de gira en camionetillas horribles; si ya lograste algo, por lo menos quieres que te den ese que ya lograste. Cuando empecé a ver que no me trataban como yo quería, me fui”.

La independencia de Scorpio Jr. trajo como consecuencia el decremento de trabajo. El luchador decide a qué funciones va, pero no tiene tantos eventos como para elegir. “Antes no tenía tiempo para estar con nadie. Luchaba, llegaba, me dormía, me iba al gimnasio, regresaba, me iba otra vez a luchar. Era cuando estaban las épocas buenas de la lucha libre; ahora ya solo hay una o dos funciones a la semana”, apunta.

Su salida de AAA se combinó con una enfermedad que lo alejó de los cuadriláteros por espacio de un año. Ante la situación, Kate, su esposa, lo animó a poner un negocio de comida. El luchador admite que la mayoría de los que están inmersos en el gremio tienen, al menos, otro trabajo, pues hay una familia que mantener.

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Todas las mañanas, Scorpio Jr., atiende su chapatería en la Col. Narvarte (Foto: Adrián García)

Otra de las desventajas de trabajar con relativa independencia es que los luchadores deben atenerse al trato de los promotores. Súper Muñeco reconoce que las experiencias son variadas. “Hay de todo, como en todo. Hay buena gente que te echa la mano y hay mala gente que te deja tirado en una terminal sin pagarte viáticos”.

El aficionado asiste a las funciones para ver a sus ídolos en acción; sin embargo, pareciera que los que promueven este deporte-espectáculo no necesariamente procuran el bienestar de quienes dan vida a los personajes idolatrados.

 

ESFUERZOS FALLIDOS

Según cuenta Scorpio Jr., después de varios esfuerzos se creó un sindicato de luchadores; sin embargo, este grupo no es incluyente y solo vela por los intereses de los luchadores del Consejo Mundial. Además, no todos los gladiadores están dispuestos a agruparse, al menos no aquellos que disfrutan del aprecio de los promotores.

Estrellita también salió de AAA, pero las circunstancias fueron diferentes. Ella reconoce que mientras estuvo ahí fue de las consentidas. “Me cumplían mis caprichos. Nunca me dijeron que no a nada. Yo salí porque mi mamá falleció”.

En esa línea, Scorpio Jr., denuncia que hay luchadores protegidos. “Antes, para ser luchador, tenías que entrenar cuatro años, tenías que aprender lucha olímpica, intercolegial, y luego libre, a ver si te gustaba y a ver si la hacías (sic); ahora hay güeyes que entrenan un año y ya están luchando. Ahora está el niño bonito. Te dicen: mejor a ese no me lo toques, no lo pongas con tales luchadores porque ellos sí le dan una madriza, mejor ponlo con otro”.

¿Qué sigue?

Bajo esa disparidad de condiciones, una presunta unión funcional entre los luchadores luce como algo lejano.  No obstante, la lucha libre ha sobrevivido históricamente a cualquier adversidad mediante la creatividad. Siempre hay una nueva modalidad de luchar, siempre hay un nuevo personaje, una nueva máscara, una nueva llave, siempre hay algo más. De acuerdo con los mismos luchadores, la lucha libre mexicana está muy lejos de desaparecer.

Los gladiadores viven en una lucha constante. Aunque el público los mire como superhéroes de carne y hueso, no son tan diferentes. Tienen familia, sueños, preocupaciones, como todos. La lucha no es tan libre como parece, pero las condiciones desfavorables se ven opacadas por la pasión por pelear. El colorido espectáculo de dolor, derrota, justicia y gestos espectaculares hacen de este deporte-espectáculo uno de los más queridos por la afición mexicana, y ese cariño es lo único que parece constante en este arte, el arte del catch.

Lucha libre por placer

Lucha libre por placer, leyenda en el equipo de un luchador de IWRG (Foto: Adrián García)

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2 Comentarios

  1. claudia
    28/11/2014 at 4:22 pm Responder

    Buen trabajo. Hay que ver porque se ve difusa la gráfica.

  2. Reportaje: Superhéroes de carne y hueso | arte del catch
    18/02/2015 at 7:56 pm Responder

    […] Para ver el reportaje, da click aquí. […]

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