• Martes, 17 octubre 2017

Paracaidismo: adrenalina y libertad

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Por Deyanira Elizabeth Rivera Ramírez

Sientes tu corazón latir cada vez más rápido, tus manos comienzan a sudar, la adrenalina corre por todo tu cuerpo, mil ideas invaden tu mente, escuchas el movimiento de las hélices y, de repente, en cuestión de segundos, todo eso desaparece. El ruido se convierte en silencio, todo en la tierra parece tan pequeño y lejano de ti que se vuelve superfluo, y lo único que parece importante en ese momento es contemplar la maravillosa vista a miles de pies de altura.Y lo más increíble de todo, es que todas esas sensaciones puedan ser resultado de una sola actividad: el paracaidismo.

De Leonardo da Vinci al primer paracaídas

El paracaidismo tuvo lugar como respuesta al deseo del hombre por volar, el cual, fue resultado de su ambiciosa naturaleza que lo llevo a querer dominar el cielo al ver que otros seres eran capaces de permanecer en el aire y trasladarse de un lugar a otro sin siquiera tocar el suelo.

El primer registro que se tiene sobre un intento por volar data del siglo XXI, en el que un monje inglés llamado Oliver de Malmesbury se lanzó desde la Torre de la Abadía usando un artefacto de su invención, mismo que consistía en unas alas de madera a las que ataba sus brazos y pies. Sin embargo, su primitivo planeador sólo le permitió avanzar 200 metros antes de que éste cayera y le fracturara ambas piernas.

Fue hasta 1495 que Leonardo da Vinci diseñó un aparato similar a los paracaídas actuales llamado “Baldaquino”, el cual tenía forma tronco-piramidal y de cuyas esquinas partían cuerdas que se unían en un solo punto para llegar a la espalda de quien lo usara. En 1514 este diseño fue puesto a prueba por un hombre en Milán, pero no tuvo éxito y perdió la vida en el intento.

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En 1617, el italiano Fausto Venancio Niceno diseñó un paracaidas basado en el “Baldaquino” de da Vinci. Sin embargo, su propuesta reemplazaba el tronco-piramidal por una tela con listones en la orilla, los cuales en vez de llegar a la espalda descendían hasta la región inguinal. Con este artefacto se lanzó desde una torre en Venecia y logró llegar al suelo sin problemas.

A partir de entonces comenzaron a realizarse modificaciones en la técnica para hacerla más segura, de forma que en 1880 se incorporó el uso de paracaídas en algunas prácticas militares. Poco a poco fue ganando popularidad y a finales de la década de los sesenta, el paracaidismo comenzó a practicarse como actividad deportiva.

Motivación

Muchos considerarían que sólo un loco sería capaz de poner en peligro su vida al lanzarse de un avión por considerarlo divertido. No obstante, hay una razón más allá de eso. Según la psicóloga Lilian Rueda, algunas personalidades poseen un rasgo llamado búsqueda de sensaciones, el cual provoca que las personas busquen experimentar sensaciones inusuales, por lo que generalmente disfrutan correr riesgos por el simple hecho de que los ayudan a generar esas sensaciones que ellos desean.

Muchos buscadores de sensaciones se involucran en la práctica del paracaidismo al considerarlo como un deporte de alto riesgo, pues éste funciona como estímulo externo que maximiza las sensaciones a pesar de que implique una alta probabilidad de obtener un resultado negativo. Así, las actividades que realizan los buscadores de sensaciones generalmente son consideradas peligrosas por la mayoría de la gente que no posee el mismo rasgo de personalidad.

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Existe toda una base biológica de este rasgo, pues hay una estrecha relación entre la búsqueda de sensaciones y los niveles de ciertas hormonas. De acuerdo con el médico Gregorio Rivera, los buscadores de sensaciones suelen presentar bajos niveles de la enzima monoaminoxidasa, encargada de oxidar y disminuir los efectos de las hormonas adrenalina y noradrenalina, las cuales son secretadas en situaciones de alerta con la intención de preparar al sujeto para “luchar”. La adrenalina incrementa la frecuencia cardiaca y la noradrenalina relaja los músculos de la vía respiratoria permitiendo la entrada de más aire, por lo que ambas favorecen la oxigenación y el aumento de energía.

Los efectos de dichas hormonas hacen que el sujeto experimente sensaciones positivas, razón por la cual también se les conoce como “hormonas de la felicidad”. Debido a la gran satisfacción que se obtiene con el aumento en la secreción de dichas sustancias, los buscadores de sensaciones buscan repetir aquella actividad causante de dicho placer.

El primer salto

“Abren la puerta, dicen “Ready, set, go” y sabes que es el momento de saltar. Tu corazón ya está tan acelerado que no crees que pueda latir más rápido. No estás segura de lo que te espera al lanzarte desde tan alto, así que empiezas a considerar quedarte en el avión, pero cuando menos te das cuenta ya estás fuera de él y notas cómo prácticamente estás volando sin algo que te detenga, es ahí cuando la experiencia se vuelve increíble y sabes que no será la última vez que lo harás porque de verdad es algo que no te esperas”, comentó Arantza Trejo, quien con 21 años realizó su primer salto. Desde chica se había sentido atraída por el cielo y los paracaídas, pero no había tenido la oportunidad de ir a un lugar donde pudiera hacerlo hasta entonces.

Una vez vivida la experiencia del paracaidismo, cualquier buscador de sensaciones intentará repetirla indefinidamente. Pero los motivos que orillan a esa persona a hacerlo por primera vez son diversos, entre ellos se podría mencionar el superar un miedo, vivir nuevas experiencias o poseer una personalidad con el rasgo ya mencionado, aunque finalmente todos llegan a un mismo resultado: el placer.

Gracias al desarrollo tecnológico que existe hoy en día,  casi cualquier persona puede volverse paracaidista profesional. Para ello es necesario tomar un curso de cinco niveles, a través de los cuales se irán desarrollando cada vez más habilidades en el deporte. Los requisitos para cada uno de ellos se muestran en el siguiente cuadro:

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Información proporcionada por Skydive Cuautla

El tiempo estimado en el que pueden obtenerse cada una de las licencias se muestra en la siguiente tabla:

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Información proporcionada por Skydive Cuautla

La experiencia de ser paracaidista

Una persona puede realizar muchas cosas a lo largo del tiempo, pero cuando descubre algo que verdaderamente le apasiona, lo sabe de manera inmediata y sin duda busca la forma de convertirlo en parte importante de su vida.

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Ese fue el caso de Ramiro Sánchez, un paracaidista de 60 años que descubrió su amor por este deporte cuando tenía 35. “Un amigo compró dos avioncitos y los rentaba a los paracaidistas para realizar sus saltos. Yo iba los fines de semana a verlos, aunque mi interés principal eran los aviones, pero un día tuve la curiosidad de ver qué se sentía saltar desde ellos, así que logré ponerme de acuerdo para que me ayudaran a hacerlo y una vez que lo probé, ya no lo dejé”, comenta Ramiro.

Actualmente, Ramiro tiene 17, 756 saltos, cifra que aumenta en 10 aproximadamente cada fin de semana. Con 25 años en el deporte ha logrado saltar en diferentes lugares tales como: Ecuador, Colombia, Venezuela, Estados Unidos y casi toda la República Méxicana. Para él, cada salto es un shot de adrenalina que lo hace sentir bien y ésa es la razón por la cual continúa haciéndolo con la misma emoción que cuando comenzó.

Formación como instructor

Una vez que pasan los cinco niveles de licencias, los paracaidistas tienen la opción de volverse instructores, con lo cual son capaces de realizar saltos tandem, es decir, de saltar con una persona que no tiene preparación en el deporte. Por esta razón, es importante que los instructores estén muy bien preparados, pues son ellos los encargados del manejo del paracaidas durante el salto.

Los requisitos para ser instructor tandem son:
o Haber tomado el curso de licencia D
o Haber aprobado un curso teórico y práctico de tandem

Ser instructor implica un mayor compromiso, pues en este caso el paracaidista no sólo es responsable de su vida, sino también de la de alguien más que decide saltar confiando en las capacidades de su acompañante.

“Para ser instructor se requiere tener un temple diferente a la gente normal, un carácter fuerte para poder lidiar con todo lo que pueda pasar tanto en tierra como en aire y muchas ganas de transmitir a otros lo que has aprendido”, dice Karin Anzures, una mujer de 38 años que con 14 años de experiencia como instructora ha realizado una cantidad de 8,760 saltos.

Para Karin la paciencia y la fuerza interior son dos elementos que ha ido desarrollando a lo largo del tiempo con su trabajo como instructora, por lo que considera que al ayudar a otros también se ayuda a sí misma.

Riggers

Los riggers o empacadores son las personas encargadas de doblar los paracaidas para que puedan volver a ser utilizados en otro salto. Para realizar este trabajo, las personas deben tomar un curso de empacado y seguir al pie de la letra el manual que viene en cada paracaidas, ya que hay alrededor de 50 tipos diferentes.

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Paco Ruiz tiene 33 años de edad y lleva 20 años siendo paracaidista y empacador. Antes de ser aprobado como empacador oficial, Paco tuvo que doblar alrededor de 200 paracaidas. Su experiencia le ha permitido desarrollar cada vez más habilidades para realizar su trabajo, por lo que ahora el tiempo aproximado que le toma doblar un paracaidas individual es de cinco minutos y un tandem alrededor de diez.

El proceso para empacar es el siguiente:
o Revisar que el paracaidas no esté enredado
o Checar que las líneas del paracaídas estén tensas
o Comprobar que la tela no esté dañada
o Separar la tela comenzando del centro hacia las orillas
o Colocar un rectángulo de nylon llamado slider que divide las lineas y permite que el paracaídas se abra suavemente
o Sacar todo el aire al paracaídas en el suelo
o Meterlo en su bolsa de empacado, la cual contiene ligas que permiten comprimirlo para que ocupe el menor espacio posible en la mochila

Equipo

El costo de un equipo de paracaidismo oscila entre los tres mil 500-4 mil dólares en el mercado normal, mientras que hecho a la medida y con diseño personalizado cuesta alrededor de 8 mil dólares, de acuerdo con la zona de paracaidismo Skydive Cuautla. Lo mínimo necesario para saltar es: paracaídas principal, paracaídas de reserva con dispositivo de apertura automática, altímetro, casco y goggles.

Condiciones del lugar

Antes de realizar un salto es muy importante revisar que la zona de paracaidismo cuente con las condiciones necesarias para hacerlo. En el aspecto climático debe haber cielo despejado sin lluvia, velocidad de viento de 0-14 millas por hora para estudiantes o 14-25 millas por hora para expertos y temperatura entre 26-28 grados. Además, el espacio debe tener una extensión de 200 metros de ancho por 200 metros de alto y debe estar libre de obstáculos.

Aviones

Hay una gran cantidad de aviones utilizados para practicar paracaidismo, dentro de los principales se encuentra el Twin Otter, que es un avión bimotor con una capacidad de ascenso muy rápida y con cupo para 23 pasajeros, y el Cessna que es de menor tamaño y con capacidad de cuatro a seis pasajeros. En general, los aviones para realizar saltos deben contar con las siguientes características:
o Capacidad de despegar a distancia corta
o Ser de ala alta
o Bancas en el interior
o Puertas corredizas
o Luces para indicar a los paracaidistas en qué momento abrir la puerta y saltar

Lugares donde practicar paracaidismo en México

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En la República Mexicana hay una gran cantidad de lugares donde existen zonas de paracaidismo certificadas para practicar el deporte, entre ellos están: Morelos, Quintana Roo, Baja California, Jalisco, Querétaro y Monterrey.

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