• Jueves, 23 marzo 2017

Ensayo. Suazilanda, el olvido de una población amenazada por el VIH

Por Ayleen Daniela Flores Sánchez

Ciudad de Mexico, 29 de noviembre de 2014

A principios de los años 80, yo aparecí en el mundo súbitamente y en cuestión de pocos años me convertí en la nueva gran epidemia, la peste negra del Siglo XX. Mi gran fortaleza es que me transformo cada vez que ataco a un nuevo organismo: muto  cuando me replico, cambiando la composición de mi ARN, haciendo imposible que me puedan contener por medio de vacunas. Esto ha ocasionado que yo me haya expandido fácilmente en el mundo, siendo blancos más fáciles, los países pobres, tales como Suazilandia, donde el 70% de la gente gana menos de un dólar al día. Una enorme cantidad de suazis, han sido infectados por mi “amante”, la bacteria que ocasiona la tuberculosis, la cual, por sí sola, puede llegar a ser curada, pero como yo ya he infectado previamente a miles de seres, generalmente se complican los síntomas provocando la muerte de miles de personas . Soy un virus del que se podría evitar el contagio, sin embargo, en Suazilandia al no tener las posibilidades económicas para evitar situaciones como la desnutrición, la falta de higiene y la falta de educación sexual, no han podido detenerme. Me consideran letal, sin embargo yo no soy ningún villano, simplemente mi mecanismo de supervivencia es atacar a los linfoncitos CD4+ provocando una baja del sistema inmunológico del organismo. ¿Cuál es mi nombre? Me llamo VIH.

Desde mi nacimiento hasta la fecha, me he propagado por el mundo y he causado incontables muertes.  Sin embargo, me repliqué fácilmente en Suazilandia porque es un país más vulnerable por las condiciones socio-económicas, además de que nadie se interesa por lo que le pase a los pobladores de este país: a diario veo como muchos niños mueren desnutridos y pobres. Aunado a esto, la gente de este país se reproduce sin medidas de prevención. La doctora Ana Lilia Banda dijo que “la mayoría de los pacientes infectados con VIH están en la etapa reproductiva y por lo mismo están trayendo a niños infectados al mundo”[1]. Debido a la ya mencionada falta de educación sexual, la gente desconoce los métodos que ayudan a evitar el contagio. Al mismo tiempo, las mujeres que tienen hijos, no saben que me contrajeron al momento de estar en el acto reproductivo, por lo que traen a nuevos enfermos de VIH al mundo.

El éxito de la letalidad de esta dupla entre mi “amante” la tuberculosis, y yo, se debe a que ella también es asintomática en un principio y que avanza rápida y silenciosamente, dejando miles de infectados antes de que ellos se den cuenta. Por tal motivo, en años recientes, organizaciones como Médicos Sin Fronteras han llegado a este país de Suazilandia, para intentar detenernos trayendo una serie de clínicas al alcance de los habitantes que les facilita el acceso donde les dan tratamientos dolorosos, pero efectivos, les proporcionan anticonceptivos y les dan consultas médicas para saber si están enfermos y ayudarlos, pues quieren acabar con nosotros.

“A pesar de algunos logros en la ampliación del tratamiento, los resultados muestran que el impacto sobre la epidemia de tuberculosis resistente a los medicamentos ha sido limitado.”[2] Es decir que no porque ya estén haciendo algo para combatirme, significa que me estén venciendo. Sí, están dándoles un tratamiento a los enfermos de tuberculosis, pero no es suficiente porque por un lado, los habitantes no están aceptando completamente la ayuda de Médicos sin Fronteras, y por el otro, junto conmigo y sumados a la desnutrición, nos hemos fortalecido pues nos ayudamos mutuamente a sobrevivir dentro de los seres infectados. Voy a seguir matando a miles, y todo gracias al olvido.

Mientras este país siga siendo olvidado por el mundo, y los reflectores apunten hacia otros problemas, no menos importantes, como el ébola (virus que también es muy agresivo y letal),  la desigualdad, la discriminación, las dictaduras opresoras, la esclavitud, y el interés de otros países por las riquezas naturales del continente africano, yo seguiré, junto a mis aliadas, la tuberculosis y la hambruna, matando silenciosamente a miles en este desolado reino, inmerso en una grave crisis social que poco a poco irá acabando con su población, y me permitirá extenderme a otros territorios igual de desolados y olvidados por el mundo entero

[1] Fronteras, M. S. (2014). Crisis Olvidadas. Médicos Sin Fronteras. Recuperado el 25 de Octubre de 2014, de http://crisisolvidadas.msf.mx/#cbp=http://crisisolvidadas.msf.mx/?team=suazilandia

[2] Fronteras, M. S. (2014). Crisis Olvidadas. Médicos Sin Fronteras. Recuperado el 25 de Octubre de 2014, de http://crisisolvidadas.msf.mx/#cbp=http://crisisolvidadas.msf.mx/?team=suazilandia

 

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