• Martes, 23 mayo 2017

Cáncer, el limbo de la atención pediátrica

Por Angie Morales y Tania Méndez
Ciudad de México, 26 de noviembre de 2014

El cáncer es la segunda causa de muerte infantil a nivel mundial después del nacimiento prematuro. En México cada año se suman siete mil pacientes con este padecimiento. Sin embargo sólo existen 135 oncólogos pediatras para atenderlos. La población que se ve más afectada se encuentra entre los 10 y los 19 años con más de dos mil casos cada año.

 

Los conceptos y números establecidos

Existen tres tipos de cáncer que afectan con mayor frecuencia a esta población. Las leucemias ocupan el primer lugar con 52% de los casos. Según la especialista en pediatría oncológica, la Dra. Andrónica Flores, la leucemia “es cáncer en la sangre y dentro de los síntomas más frecuentes se encuentran la anemia, sangrados en piel y mucosa, infecciones y aumento de volumen de hígado y bazo.” Este tipo de cáncer puede llegar a ser muy agresivo, pues empeora de forma rápida si no se trata en sus primeras etapas. Los otros tipos de cáncer más comunes son los linfomas y los tumores del sistema nervioso central que toman 10% de los casos totales cada uno.

Los tratamientos recomendados para estos casos son la quimioterapia y en algunas ocasiones la radioterapia, sin embargo estos tratamientos tienen complicaciones. De acuerdo con la Dra. Flores la quimioterapia provoca infecciones en todo el organismo, lesiones en boca, toxicidad hepática, hematológica y gastrointestinal,  así como daño en el sistema nervioso central. Este tratamiento debe tener controles periódicos durante su proceso y una vez concluido es obligatorio continuarlos cada tres meses durante el primer año y luego cada seis meses.

En México la sobrevida estimada, es decir la posibilidad de vida, es del 56% del diagnóstico, pero se tiene un promedio anual de 2,150 muertes por cáncer infantil, siendo la principal causa de muerte por enfermedad de mexicanos entre 5 y 14 años de edad y la incidencia de estos casos es de nueve por 100 mil en personas menores de 18 años.

La detección temprana del cáncer infantil, puede ser la diferencia al momento de salvar la vida de los niños, los padres deben estar atentos ante la presencia de cualquier síntoma así como acudir al médico por prevención. Los signos y síntomas de los cuales se debe tener atención son:

  • Sudoración nocturna o excesiva.
  • Pérdida de peso.
  • Pérdida del apetito.
  • Dolor de huesos y articulaciones.
  • Palidez progresiva, fatiga, cansancio o apatía sin causa aparente.
  • Calentura (fiebre) persistente o recurrente, es decir, que dure varios días y no ceda a tratamientos comunes.
  • Sangrado frecuente de nariz, o de encías al cepillarse los dientes.
  • Puntos rojos o morados en la piel (petequias).
  • Moretones sin causa aparente.
  • Crecimiento irregular en abdomen.
  • Bolitas (ganglios) en cuello, axilas o ingles, sobre todo si son nódulos duros, grandes y sin datos de infección, que no disminuyen con desinflamatorios.
  • Crecimiento anormal en cualquier parte del cuerpo.
  • Reflejo blanco en ojo (pupila).
  • Desviación de mirada o aumento de volumen en uno o ambos ojos.
  • Dolor de cabeza persistente, que empeora con el tiempo y no cede con medicamento, despierta al paciente y es asociado a nausea o vómito
  • Cambios de la conducta o alteraciones neurológicas (mareos, movimiento involuntarios, convulsiones, hormigueo, pérdida del equilibrio, alteraciones al caminar y/o pérdida de sensibilidad).

La Dra. Flores remarcó que 70% de los casos son curables cuando se detectan a tiempo, ya que el riesgo es más bajo, la terapia es menos agresiva y la sobrevida es mayor. También explicó que después de cinco años de haberse concluido el tratamiento, si continúan libres de enfermedad (remisión continua completa) el cáncer infantil se considera curado.

Atención médica especializada

Aunque México cuenta actualmente con 54 Unidades Médicas Acreditadas para el tratamiento del cáncer infantil, sólo un centro en Baja California es especializado en la oncología pediátrica.

El mayor centro de atención de cáncer en la Ciudad de México es el Instituto Nacional de Cancerología (INCan), pero por el tipo de instalaciones y personal que posee no puede aceptar personas menores de 16 años.

De acuerdo al Dr. Abelardo Meneses, director del INCan: “El manejo de un paciente pediátrico es diferente al de un adulto por su organismo, entonces requiere una estructura de pediatras y todo el entorno que requiere un niño para ser tratado. Por eso es que se hace la división de la oncología pediátrica y la oncología de adultos; precisamente porque el oncólogo pediatra requiere de todo el soporte del equipo clínico, preparación de medicamentos que son diferentes las dosis que se manejan en el adulto, pruebas de laboratorio y la estructura física del área, el tipo de aparatos. Por ejemplo si un niño se va a operar en el Instituto de Cancerología que es de adultos, simplemente las camas, las salas de cirugía requerirían de un tipo de equipamiento diferente, si hay que intubarlo requieren de cánulas diferentes. En fin todo el equipamiento y la formación de recursos humanos es muy especializado para el pediatra y muy especializado para el adulto.”

El Instituto de Pediatría es el que se encarga de los menores y de llevar seguimiento de su enfermedad. Este instituto acepta desde los pacientes neonatos y cuenta con especialistas y equipamientos adecuados. Sin embargo para pacientes adolescentes, es más difícil conseguir un tratamiento integral ya que estos no caben en las categorías de niños o de adultos. Al estar en su etapa de desarrollo, crecen rápidamente por el lo que necesitan tener equipos para adultos, pero también deben mantener un tratamiento de niños.

El doctor Meneses aclaró: “Nosotros los aceptamos pero el adolescente debe seguir siendo tratado con esquemas de los niños, pero hay adolescentes que miden 1.90, los cuales se deben tratar con nosotros pero con esquemas pediátricos. [...] Por ejemplo, los tumores de hueso, osteosarcomas, son muy frecuentes en adolescentes, y habitualmente son los jóvenes que crecen mucho, y la mayoría de estos pacientes miden 1.80 o 1.90 por lo que los tratamos aquí, y habitualmente se presenta entre los 15 y 22 años, entonces es una población que está en la fase de adolescente y a veces cuesta mucho trabajo porque por la edad requiere tratamiento pediátrico pero no cabe en un hospital pediátrico, tiene que tratarse en un hospital de adulto.”

Es clara la necesidad de un lugar especializado en niños y adolescentes, especialmente por las necesidades particulares de este último grupo. AMANC es la Asociación Mexicana de ayuda a Niños con Cáncer, I.A.P., cuya misión es ayudar a niños y adolescentes con cáncer mediante el modelo de acompañamiento integral, hasta su curación y reincorporación plena a su comunidad, sin embargo se encuentra en constante necesidad de colaboradores y no brinda una atención hospitalaria.

Al comentar este problema con el director del Instituto, el Dr. Meneses informó que el próximo año inaugurarán la Clínica para el Adolescente en la nueva torre del INCAN, esto es para tener una continuidad entre pediatría, el adolescente y el adulto con unidad de rayos x, angiografía, medicina nuclear; ocho salas de cirugía mayor, cuatro salas de cirugía menor, terapia intensiva, y las unidades de apoyo a quirófano.

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