• Miércoles, 21 agosto 2019

Andrés Aguilar: “Risaterapia fue un parte-aguas en mi vida”

Por Gabriela Coronado.

Ciudad de México, 29 de octubre de 2014.

El fundador de Risaterapia está orgulloso de la magnitud que ha alcanzado la organización y declara que es uno de los principales motores en su vida.

 Andrés Aguilar, payaso profesional egresado de la Universidad de Payasos de Florida, Estados Unidos, es el fundador de Risaterapia, una asociación civil fundada 15 años, que se dedica a alegrar a la gente que se encuentra en situaciones anímicamente vulnerables. Su enfoque está dirigido a pacientes de hospitales, asilos y comunidades marginadas o zonas de desastre a lo largo de la República. Se mueve a través de voluntarios, llamados Médicos de la Risa (MdlR), quienes deben tomar un taller especializado para poder llevar a cabo las visitas. Una vez acreditado el taller, se caracterizan con su bata de médico, nariz roja, (lo más importante en Risaterapia) maquillaje y accesorios de payaso. Las visitas a hospitales son previamente agendadas y se tiene un convenio con el lugar de manera oficial.

Fotografía por Gabriela Coronado.

Fotografía por Gabriela Coronado.

La historia que Andrés relata como la inspiración para crear Risaterpia es conmovedora e inocente y él la relata de la siguiente manera: “Estaba por entrar a una habitación en donde se encontraba una niña de aproximadamente ocho años que tenía graves quemaduras en casi todo el cuerpo, se encontraba en una posición de espaldas a la entrada y en compañía de sus padres. Cuando notaron que iba hacia la niña, me hicieron saber con la mirada y sus gestos que no era oportuno que entrara, pero la niña miró de reojo hacia donde me encontraba y al verme se sorprendió mucho. Yo llevaba una nariz roja, zapatotes, en fin, todo el atuendo de payaso. En ese momento y con dificultad logró incorporarse y preguntó: ‘¿Quién eres?, ¿Qué haces aquí?’ A lo que respondí: ‘Soy el nuevo dueño del hospital y vengo a mostrar a los doctores el nuevo uniforme-, señalando mi atuendo de payaso, -que tendrán que vestir a partir de mañana’. Voltea a su alrededor y al imaginar a los doctores vestidos de esa manera, comienza a reírse.”

“Los padres conmovidos por la escena comienzan a llorar y la madre exclama: ‘¡Es un milagro!’ a lo que la niña responde: ‘No es un milagro, es un payaso’. Más adelante me enteré que desde el accidente esta niña no había vuelto a hablar con nadie, se negaba a moverse y las curaciones las hacían en contra de su voluntad. Ese día aprendí que una persona sensibilizada, utilizando adecuadamente una nariz roja puede propiciar la oportunidad de que aún en momentos de alta vulnerabilidad, es posible contactar con la alegría.”

Para Andrés, Risaterapia es el motor de su vida, además de sus hijas. Exclama que “ver que cada día se hace más grande y cada vez más gente se une a la causa me motiva a seguir”. Declaró también que “es una manera en que los ciudadanos podemos hacer algo para cambiar nuestro país, hacerlo un mejor lugar y además obtener una ganancia, porque al ser Médico de la Risa, el primer beneficiario eres tú”.

También comentó que ser fundador de Risaterapia conlleva una gran responsabilidad, “afortunadamente estoy rodeado de un gran equipo de estrategas a quienes les gusta planear y pensar en qué hacer. Yo como primer Médico de la Risa siento una gran responsabilidad con la gente pero no tengo miedo de equivocarme”, comentó Andrés, mejor conocido en la asociación como “Dr. Romanok.”

Al preguntarle qué es lo que más le llenaba de su labor, Romanok comentó “Saber que hay mucha gente que quiere cambiar a México, muchas veces el gobierno está muy ocupado para prestarle atención a estas cosas y ayudar a que un paciente o un familiar se sienta mejor, puede hacer la diferencia, porque muchas veces el paciente, sobre todo en niños, no se da cuenta de la enfermedad, pero la vive a través del sufrimiento de sus familiares y es por eso que Risaterapia se amplió también a salas de espera, de urgencias, personal de los hospitales, asilos y zonas rurales, marginales o de desastre.”

Fotografía por Gabriela Coronado.

Fotografía por Gabriela Coronado.

Como toda organización independiente, Risaterapia requiere de gente que la conforme y la haga mover, al preguntarle a Aguilar cómo consigue los voluntarios, comentó lo siguiente: “Cuando tú vas con un auditorio de 100 personas y les preguntas quién quiere ayudar, tímidamente se levantarán 10 o 20 manos, pero si preguntas quién quiere o necesita ayuda, 95 alzarán la mano y es esa la ventaja de Risaterapia, que el primer beneficiario es uno mismo. Este es un tema estratégico, el chiste aquí es que todos estemos mejor, claro si se pasara rápido la voz y todos conociéramos que los beneficios son evidentes e inmediatos, vas a una visita como Médico de la Risa y te vas flotando a tu casa. La vida tiene otro sentido, difícilmente te vas a enfrascar en una pelea absurda, ya no estás buscando pelearte con nadie. La convocatoria la hace la misma organización, por eso somos la organización mas grande del mundo en su tipo, porque sabemos que hay un círculo virtuoso. Y vemos que no es cuestión de entretener al paciente sino de acompañarlo y ver qué es lo que necesita.”

En Risaterapia, todas las visitas tienen una fórmula o una dinámica a seguir, cuando le preguntamos al Dr. Romanok cuál era esta dinámica, él contestó: “El MdlR, primero se tiene que hacer profesional, hay muchos tipos de voluntariado, tú puedes salirte a la calle con tu escoba y ponerte a barrer y no necesitas de ningún tipo de preparación pero ser paramédico, ser bombero, ser MdlR, sí necesita de una capacitación especializada, hay riesgos inherentes en una visita al hospital, hay riesgos psico-emocionales, hay veces que te quedas en blanco, no sabes cómo intervenir, entonces hay toda una metodología.

Eso es lo primero que hace un MdlR, entrenarse, capacitarse y asistir a nuestros talleres. Lo siguiente es involucrarse en una red de MdlR de una forma local aunque la red es nacional. Manejamos galaxias y cada galaxia es un estado básicamente. Dentro de ésta hay constelaciones, que son grupos de visita, entonces se integra a un grupo de visita y empieza a hacer sus visitas. Si quiere visitar talleres, entonces toma un taller de Estrella Blanca, si quiere asilos o casas hogar, toma un taller que se llama Estrella Roja o si quiere llevarlo a grupos marginados o zonas de desastre, toma uno que se llama Estrella Azul. Cada una requiere una vocación diferente.

Esa es la vida de un MdlR hasta que sanamente decide cerrar su ciclo. Tratamos de que el ciclo activo sea muy longevo, yo llevo 15 años como MdlR y sí, he tenido mis etapas en las que he tomado descansos para evitar quemarme pero allí sigo. Hasta ahorita digamos que soy el MdlR con más años ya que soy el primero, pero estoy seguro que moriré y morirán mis hijos y mis nietos y seguirán habiendo MdlR; cada vez son más necesarios y cada vez hay más gente descubriendo las mieles de este servicio.”

Las visitas están hechas de manera que se alegre al paciente pero también ofrecen mucha protección a sus voluntarios, por eso es que se dividen en tres etapas. La primera, hoyo negro, donde todos dejan aquellos malos sentimientos, miedos o nervios que puedan tener; la segunda, la visita, donde todos se reunen, forman al menos algunas parejas y llevan a cabo las visitas por determinado tiempo. Finalmente la regadera, donde todos dejan aquellos sentimientos que no les sirvieron, que ocasionaron alguna impresión, miedo, tristeza o incertidumbre.

Para el Dr. Romanok, la vida se vive al día. Al preguntarle cuáles eran sus planes a futuro de Risaterapia, comentó “ No tengo planes a futuro, es por eso que hay un Comité Organizador que se encarga de eso y mientras Risaterapia cumpla con sus funciones y siga siendo útil y eficiente, que siga.”

Para Andrés Aguilar, lo principal es disfrutar de lo que uno hace, vivirlo al máximo y divertirse. “Para ser voluntario, lo único que se necesita es la voluntad”.

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